viernes, 30 de septiembre de 2005

Aniquilación

El mundo no existe. Yo no existo. ¿Cómo puedo ser, si no puedo verme? Me busco en mí, y sólo encuentro sensaciones borrosas y débiles ideas, hijas bastardas de aquellas. Las creo reales porque yo las siento, porque veo mi esencia en ellas; trato de hallar mi esencia entonces, y solamente hallo los reflejos de mis sensaciones. Soy lo que percibo y lo que percibo es falso. El universo es un armatoste que saco de la nada y se desarma cuando lo dejo atrás, todo lo que me rodea es un flujo de sombras y espejismos que se imprimen en mí como remedos de sombras y espejismos. Los demás son los miles de rostros que imagino como míos; el mundo y yo somos fugacidad, alucinación, mentira. Como esto.

Shiro Tokisada Amakusa se confiesa

Hubo un tiempo en que deseé no ser humano. Dejar de ser humano. Quise ser metal, fuerza, frío, tierra, fuego; quise dejar de ver como un humano, sólo detectar, reaccionar a estímulos, seguir impersonales principios implantados. Sobre todo, quise dejar de sentir. Lo logré por un tiempo, más fracasé rotundamente.

Entonces el mal me invitó y yo oí su llamado, me arrojé al agua oscura y me hundí en ella, la bebí y la aspiré hasta llenarme de ella. Fui arrojado a una costa conocida y a la vez extraña, y caminé desde ella, renacido a la noche de mi existencia. Agoté la infamia y busqué la sangre, me determiné a ser vil, a escuchar la honda voz que me hablaba desde la negrura de mi alma. Lo logré por un tiempo, mas volví a fallar.

Me resigné a ser humano y al hacerlo, me descubrí a mí mismo. Temí no sentir, pero sentía; temí ser maligno pero no lo era, no totalmente. Me encontré insensible y sensible, me encontré dañino y sanador, busqué el mal en mí y lo encontré, junto al bien. Cuando me agacho en los manantiales a beber, veo el rostro de un ser corrupto e inocente a la vez. Humano, demasiado humano.

Camino y atardece. Pronto seré una figura recortada contra el crepúsculo y estaré ausente, caminando la senda que sólo yo puedo andar.

jueves, 29 de septiembre de 2005

Jamaica y creepy

Decime, Urizen, ¿podremos seguir andando por el camino de los muertos, oyendo sus voces, mirando las cosas rebotar desde el otro lado? ¿Será siempre una puerta de la que se puede regresar? ¿Seguirán siendo las ofrendas una ceremonia útil? ¿Seremos capaces de evitar la caída y domar lo que no tiene amo?

Nada que no se haya hecho antes.

Sobre mis impulsos asesinos

Un día de estos sorprendí a un ratón en la cocina y lo logré arrinconar. Empuñé un cuchillo decidido a hacerlo pagar por su descaro, pero nos miramos a los ojos y me encontré incapaz de hacerlo.

Y el ratón huyó, para que mi casero lo aplastara con el pie.

De cosas desagradables

Comentarios spam: Aquí me cae de todo y no pongo word verification por si alguien quiere mandarse con un anónimo. El spam es molesto, pero lo soluciono rápidamente. Lo más absurdo que me ha tocado: Joyas... ¡para caballo! Y lo peor que he visto: hay un tipo registrado en Blogger, que ni siquiera tiene un blog, pero anda por ahí dejando comentarios por donde pueda. Los comentarios no dicen nada, el problema es que la foto de su perfil es un primerísimo plano de su verga torcida y peluda. Demasiado vanguardista para mi gusto. La afortunada de la rifa: le tocó a la princesa radioactiva. Advertencia: ya no está la foto.

Hoy tuve un incómodo viaje en taxi. El taxista, al verme subir al carro con un libro en la mano, asumió que yo era filósofo o intelectual o quién sabe qué. De inmediato empezó una extraña cháchara, sacando todas las palabras domingueras que se sabía y hablandóme con un tono de resentida reverencia. Yo le respondía con monosílabos y gruñidos, anhelando que terminara el viaje. Se volvió molestó cuando empezó a explicarme la teoría de que los ticos, aunque estemos comiendo mierda, estamos "pura vida." Por ejemplo: "La gasolina está a quinientos pesos el litro (1 dólar) y todos los carros son gastones, pero el tico nunca acepta que su carro gasta, está pura vida." Esto me lo dijo mientras me miraba fijamente, desafiante.

De todo hay en la viña del Señor, dice mi padre.

miércoles, 28 de septiembre de 2005

+

De veras que hay cosas que no se pueden perdonar. He aquí una lista de las cosas que nunca te perdoné (aunque dije que sí lo había hecho) ni nunca te perdonaré:
  • La primera.
  • La segunda.
  • La tercera.
  • La cuarta.
  • La quinta.
Una vez, tomé tanto guaro y me emborraché de una manera tan exagerada, que pasé toda la madrugada vomitando, hasta el amanecer, cuando ya no tenía nada que arrojar del estómago y todo lo que regurgitaba era una ácida espuma marrón.

martes, 27 de septiembre de 2005

Cuartetas, por mí; 3:23 Am

Rejunté todos los pedazos
que dejaste al dejarme:
los pedazon de piel, los besos,
las palabras cortadas, los gritos.

Los he enrolado
en un puro pequeño
y te he fumado
y me ha violado la locura.


(Escrito en un cuarto pequeño y casi vacío: sólo la compu, el humo y yo. Y estoy loquititica.)

Cuarteta, por Borges

Murieron otros, pero ello aconteció en el pasado,
que es la estación (nadie lo ignora) más propicia a la muerte.
¿Es posible, que yo, súbdito de Yacub Almansur,
muera como tuvieron que morir las rosas y Aristóteles?


De Diván de Almatásim el Magrebí (siglo XII)


Magister dixit.

lunes, 26 de septiembre de 2005

Su nombre lo cantan los Stones

Cuando la vi, recordé ese pasaje de la Ilíada cuando los ancianos de Troya ven llegar a Helena y se dicen entre sí: "No es reprensible que los troyanos y los aqueos sufran prolijos males por una mujer como ésta, cuyo rostro se parece tanto al de las diosas inmortales."

Pude entender tal admiración hasta hace unos días, cuando vi su cara por primera vez y me sorprendí repitiendo mentalmente esas aladas palabras.

Tetsujin Sakai Hiroyuki

Siempre he sido enemigo del milenarismo. El primer libro de la biblia que me leí fue el Apocalipsis, siendo un niño. Dos impresiones me causó: una, diversión, ya que es sumamente vistoso y entretenido; la otra fue la certidumbre de la enorme injusticia que significaría un juicio final. De ahí mi rechazo hacia las ideas fatalistas sobre el final de la humanidad. Recuerdo el fin del milenio, con los cantos de unos y el pánico de otros sobre la catástrofe inminente; recuerdo el infame Y2K, que terminó siendo una excusa barata para las ventas de las compañías de software.

Por otro lado, todo lo que empieza acaba. En la larga historia biológica del planeta, no ha habido una especie que se haya perpetuado a través de todos esos milenios (con excepción de ciertas formas de vida microscópicas a las cuales también les llegará su hora.) Existe un ciclo vital que se extiende desde el individuo hasta la especie: nacimiento, desarrollo, decaimiento, muerte. Es inevitable. Llegará un momento en que la humanidad alcanzará una cima existencial desde después de un tiempo, se precipitará hacia su extinción. Sin embargo, no creo que estemos, ni de lejos, cerca de tal cumbre (incluso, tengo fe en el potencial humano para salirse de tal ciclo.) No puedo evitar ironizar cuando oigo a algún nostálgico declamando que antes se vivía mejor, cuando de hecho, se vivía peor. Y bueno, al menos es innegable que dentro de unos miles de años la vida en la Tierra cesará cuando el sol consuma su combustible y se convierta en supernova.

Yo siempre me estoy preguntando cosas, siempre tengo interrogantes en la cabeza y a decir verdad, si hay un cielo, para mí sería uno en el que no existan ni la duda ni la incertidumbre. Estas reflexiones las he tenido en estos últimos días, pensando al respecto de mi falta de compasión hacia la abrumadora mayoría de mis congéneres, acerca de mi egoísmo y sobre estas ganas que se me han despertado últimamente de irme de aquí. De esto último, debo confesar que siempe he tenido esa sensación de que yo, eventualmente, he de ir a ver el mundo. No sé cómo haré, dada mi falta de recursos. Pero en esta ocasión, la sensación es diferente: es la de irme para nunca volver, que nace de mi fatalismo: veo el futuro y veo venir una crisis energética-económica no muy agradable y presiento que no será bueno atajarla aquí en este vergel bello de aromas y flores. ¿Dónde entonces? Buena pregunta.

Ah, y me he dado cuenta de que escribo aquí porque nadie me obliga.

Consejo

Si vas a jurar, no lo hagás sobre el acero de un espada; hacelo sobre algo que no pueda romperse.

domingo, 25 de septiembre de 2005

Lo dijo Borges, o lo citó

"Yo no pregunto de que raza es un hombre; basta con que sea humano, nadie puede ser nada peor." (Twain.)

"El hombre sabe que hay en el alma tintes más desconcertantes, más innumerbles y más anónimos que los colores de una selva otoñal. Cree, sin embargo, que esos tintes, en todas sus fusiones y conversiones, son representables con precisión por un mecanismo arbitrario de gruñidos y chillidos. Cree que del interior de una bolsita salen realmente ruidos que significan todos los misterios de la memora y todas las agonías del anhelo. (...) El lenguaje no es un hecho científico, sino artístico; lo inventaron guerreros y cazadores y es muy anterior a la ciencia." (Chesterton.)

"No tengo vocación de iconoclasta. Hacia el año treinta creía, bajo el influjo de Macedonio Fernández, que la belleza es privilegio de unos pocos autores; ahora sé que es común y que está acechándonos en las casuales páginas del mediocre o en un diálogo callejero." ("Y apenas hay conversación que no la logre," dice en otro lado.)

sábado, 24 de septiembre de 2005

De esto estoy seguro

Me encanta la risa pudorosa de las japonesas, como se ríen con suavidad y se tapan la boca con sus delicadas manos, disfrutando traviesamente su alegría.

Nueva

(Cuarto blanco. Paredes acolchadas. Una ventana. Un catre. Sentado en él, Anónimo Indefinido. Vestuario neutro. 12:21 PM.)

Anónimo Indefinido: Recuerdo la carne asada, sazonada con ajo y mezcla de especias, jugosa, medio cruda. Tomate, cebolla, jalapeños, culatro y jugo de limón. Tortillas palmeadas. Cerveza cruda, helada. Un aguacero, música de campanillas, cítara y tabla. Yo la amaba como a nadie, fue la primera persona que amé y fue la última, parece. Hubo un viento y una contestación huérfana, un silencio momentáneo; los vellos de mi cuerpo erizándose, una previsión como si ya hubiera sucedido fue como un latigazo de luz, un línea blanca que atravesó mi cuerpo y me concedió lo que siempre quise: la culpa y volar por los aires unos metros eternos, lástima el charco de barro, los gritos, la parálisis y la corrupción de la carne. Pero lo único es que yo, no pido otra cosa, no puedo pedir otra cosa que es no haberla dejado morir.

Un enfermero: (Abre la puerta.) Vienen a visitarlo. Su mamá.

Menguante

(Sexto nudo interdimensional. Es un plano metafísico, no hay arriba, abajo, dónde o cuándo. En él está Krishna Degenerado.)

Krishna Degenerado: Yo no sé nada. No recuerdo nada. He estado aquí demasiado, si se puede decir tal cosa. Soy una imagen irresponsable, mediocre, vana; un figurín hueco sacado de la nada por pura pose, con afán de impresionar para contraste y decepción. No hay cosmogonía en mí, nada que me soporte y estas aladas palabras ni siquiera son propias ni acertadas. Nada puedo enseñar, corregir, juzgar o perdonar. Al pecador lo condenan sus pecados y nada ni nadie más, por eso el perdón no existe y nadie puede otorgarlo. No hay cosmogonía en mí, nada que me soporte y estas aladas palabras ni siquiera son propias ni acertadas, es como si dijera: "Cómo quisiera no haberla dejado morir."

Plenilunio

(Sexto nudo interdimensional. Es un plano metafísico, no hay arriba, abajo, dónde o cuándo. En él está Krishna Degenerado. Entra el Anónimo Indefinido.)

Anónimo Indefinido: Yo he cantado, yo he grabado mi nombre en mesas de restaurante, baños públicos y piedras de ríos putrefactos. Hay evidencia de mi existencia. ¿Cómo pudieron esas cosas suceder sino fue por mí? ¿Acaso lo soñó alguien, acaso una mariposa soñó que era un ser humano?

(Krishna Degenerado guarda silencio.)

Anónimo Indefinido: He consultado todos los horóscopos, he seguido los consejos de las revistas y he llenado los tests de personalidad de la Extra. Nadie es preciso, nadie me puede decir lo que pasará mañana, que ropa he de usar. Eso con cosas sencillas, nada complicado como bordear la esquizofrenia o comer frijoles de lata o mirarse en el espejo en la mañana y encontrarse inepto para escribir ahí una justificación, una razón o aunque sea una excusa para lo que se ve.

(Krishna Degenerado guarda silencio.)

Anónimo Indefinido: Estaba sentado y ahora estoy no estoy. Nunca he sido arrogante como para creer que yo he de hallar la astilla clavada en mi cabeza, la espina en el corazón, ese frío que me recorre la espina dorsal. Desearía no haberla dejado morir...

(Krishna Degenerado guarda silencio.)

Creciente

(Cuarto blanco. Paredes acolchadas. Una ventana. Un catre. Sentado en él, Anónimo Indefinido. Vestuario neutro. 12:21 PM.)

Anónimo Indefinido: Yo tenía como un altar dedicado a ella. Lo hice con pedazos de madera y vidrio, siempre tenía fuego en él, una llama ardiendo como un recordatorio, un diminuto modelo de ella. Ahí tenía las fotos de ella, los dibujos que hice de su cara, las breves elegías y los cantos mañaneros. Es gracioso, porque hay veces que descubro sus frases en mí, yo mismo me hablo como ella me hablaba, con sus mismas palabras. Cómo quisiera no haberla dejado morir...

viernes, 23 de septiembre de 2005

Ley de Murphy (5 ejemplos)

Ley de Jones: El hombre capaz de sonreír cuando las cosas van mal, ya ha pensado a quién le echará la culpa.

Ley de Farber: La necesidad es madre de... extraños compañeros de cama.

Principio de Pfeifer: Nunca tome una decisión si puede lograr que otro la tome en su lugar.

Extensión de la Ley de Murphy: Si una serie de sucesos puede salir mal, saldrá mal en la peor secuencia posible.

Ley de Tussman: Nada es tan inevitable como un error al que le ha llegado su momento.

Catarsis

(Del gr. κάθαρσις, purga, purificación).

1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza.

2. f. Efecto que causa la tragedia en el espectador al suscitar y purificar la compasión, el temor u horror y otras emociones.

3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.

4. f. Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso.
 
5. f. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.

jueves, 22 de septiembre de 2005

46

Para Ruth, el cielo y el infierno no eran ideas atractivas, más sí la del purgatorio. Le resultaba atrayente la promesa de absolución por un precio, felizmente caminaría por entre las llamas para purificarse de sus manchas, de la oscuridad ingénita y pesada como un ancla. Anhelaba sentirse pura, salir librada de su conciencia y sus peores impulsos; limpia, como el baquiano que se arroja al helado río en la montaña, luego de atravesar la mole de barro y plantas y pasa a la otra orilla inmaculado, con toda la suciedad dejada atrás en la corriente pura. Ruth vivía sin prisa, aunque de cierta manera deseaba morir, como una paciente más de esa enfermedad terminal que es la vida.

Y Ruth murió, para descubrir (aunque técnicamente no lo hizo) que después de la muerte no hay nada, ni siquiera el purgatorio.