jueves, 14 de julio de 2005

Aguacates


Bertoldo: La esencia del ser humano es la libertad. Se nace por ninguna razón, uno es arrojado sin pedirlo en medio de este tumulto, supuestamente dispuesto a seguir los lineamientos que ha planteado la humanidad para todos sus nuevos miembros. Pero si uno se da cuenta, realmente no tiene por qué seguirlos. Asimismo, no hay un más allá ni un mandamás que no sea imaginario, lo que quiere decir que no hay que rendir cuentas cuando se entrega el equipo, i.e. colgar las tennis. Entonces se ve claramente que muchas de las obligaciones predicadas no son realmente obligatorias: tener hijos, un buen nombre, no matar, no consumir drogas, fidelidad, no autodestruirse, etc. Uno lo puede hacer si quiere, si escoje hacerlo y ése es precisamente el punto: aquí en este plano decadente se puede hacer lo que se quiera, sin remordimiento alguno. Si se decide ser bueno, ya es cosa de cada uno y enhorabuena, pero nadie le puede reclamar a otro el hecho de que sea una persona vil. Suena muy lindo, lastimosamente uno viene con obstáculos determinantes, como las circunstancias específicas del nacimiento y crianza, mucha gente, como buenas macetas, nunca logran ver más allá del corredor y sufren la lacra más inútil e insidiosa que puede padecer un humano: la culpa.

Bertoldino: Muchos reniegan de su lado perverso. No hay razón para tal cosa: "En el Occidente actual la destrucción es considerada como un mal. En Oriente, de acuerdo a la religión védica, la destrucción es una de las tres fuerzas que sostinen la vida. Padecemos un temor reverencial a destruir concientemente, dejamos que las cosas se pudarn el abandono. El impulso destructor opera desde luego, inevitablemente, pero nosotros cerramos los ojos." (Berman.) El lado oscuro es necesariamente destructivo y esto tiene una razón de ser. Todo sistema tiende a la entropía, por lo cual la transformación/renovación es necesaria. Y para que algo se renueve, tiene que ser destruido. El daño que se le hace a alguien o a algo es la oportunidad de cambiar, de renacer a otro estado, plano u otra condición. No hay que temer a ese lado tenebroso y destructor que todo ser humano tiene. Sólo hay un camino para lidiar con él: aceptarlo.

Cacaseno: Tengo un lápiz colorado.

PD:

XXXVI

Pequeños guijarros,
gotas de lluvia
como el recuerdo
de una luz, de un sueño.
Acto primordial,
la verdad a medias
y el repique de campanas
como la arena y el mar.
Hojas que huyen,
presas del viento.

Epicuri de grege porcum


Todos queremos ser vistos. Ése que se muestra desnudo ante todos, y el que que se esconde laboriosamente sólo para ser encontrado, ambos comparten la misma motivación, todos lo hacemos, todos tenemos esa vanidad intrínseca a la humanidad, el egocentrismo venenoso que causa muchas o casi todas de nuestras acciones. Pueder hacerse a gritos y ruegos o de manera muy dismulada, con la aparente dejadez del que tira migas, trazando garabatos con un alfabeto conocido únicamente por uno mismo, pero ahí está a la vista de todos, se ha manchado con nuestra diminuta marca la monstruosa marea del universo y no importan las razones con las que queremos engañarnos, tenemos que dejar algo, aunque sean babas pegadas a una ventana o un pringue de semen en una pared secreta, porque al fin y al cabo, alguien lo verá. Yo también. Por eso he derramado el fluido cefálico y la sangre negra del corazón, y es como una herida abierta y supurante a la que uno le coge cariño.

PD:

Vexilla vegis prodeunt inferni

Ella: Estabas ahí, pero tan ausente como un ciego sordomudo. Volvías, sí, para revolcarte conmigo y peor aún, para acusarme de que yo no hacía nada por vos, a pedirme más, a juzgarme y señalarme con el dedo y a hundirme una espada en el pecho. No hay dolor más grande que el que causan manos amadas y no han habido manos que yo amara más que las tuyas y yo sufrí tus afrentas, impotente como un árbol que cae, pero no me extrañó. Todos me han traicionado, todos me han clavado el mismo puñal, ¿por qué vos no habrías de hacerlo? Y fui castigada inmerecidamente, pagué y pago un precio cruel por quererte: arder indefensa en el infierno de tu amor descuidado. Y volvieron mis demonios, indómitos como nunca, en un tropel de carcajadas y coágulos. Y he luchado, como al que se le apaga la vida, he luchado por salvar esto, por salvarte, por salvarme, por salvarnos. He querido creer, me he levantado contra el oráculo funesto, hasta el día de hoy en que se yergue invencible, con todo el peso de lo inevitable y tu artera complicidad.

miércoles, 13 de julio de 2005

Shakti Ananda Durga


Como un interludio.

Increíblemente es un factor que incide.

Es un ser inocente, cuyos deseos se limitan a satisfacer sus necesidades básicas y jugar todo el día, y sin importar que ensucia, rompe y molesta, es adorada por ella y querida por mí. Ella ciertamente no tiene vela en el entierro, nada de culpa tiene y está determinando cosas. Cuando se fue y se pensaba que no volvería, sentí alivio porque las cosas se simplificaban y ahora lo deseo, deseo que fuera así porque sería lo más fácil, deseo que no esuviera. Sería 1,2,3. Pero no es así. Lastimosamente, la realidad tiende a ser exactamente como uno no quiere. De ahí su nombre.

(Ghostrider)

Todos sobre Zanzíbar


This' just in.

Desafortunadamente, por más que se quiera, uno no puede resolverle la vida a otra persona.

Me lo pregunté desde nuestro último principio, si habías vuelto porque me amabas, o me ocupabas. Aún me lo pregunto. Para vos todo es muy fácil cuando se trata de lo que hacen los demás: es correr sin dudarlo aunque se tope de frente contra una pared, es cometer lo que sea sin ocuparse de las consecuencias, todo está bien mientras se haga lo que vos decís, todo bien hasta que aparece esa palabra odiada por vos (NO.) Una vez más, lágrimas se han derramado y ahora estás en la nebulosa de tu cólera y tu distancia. ¿Perdonarías mi sensatez?

Ella: (Con voz cansada) Hoc volo, sic jubeo, sit pro ratione voluntas.

Y te sigo amando, pero no me voy a tirar de cabeza a un pozo del que ya conozco el fondo (¿O no?) Ya lo hicimos y el precio fue demasiado alto.

PD:

Finale toccata

Soy el adorador del fuego,
el hijo del cielo
que venera la oscuridad.
Soy el que sigue una senda solitaria
y todo lo que heredé fue una frente ancha.
Soy el eterno amante
un libidinoso casto,
la voz honda
que guarda silencio,
el que escucha a los muertos,
un perro del camino
que aúlla en la noche sin fin.

Soy inmortal
pues sólo mi mano me dará la muerte,
ahora estoy sentado en un risco
y las llamas se reflejan
en mis ojos y mi risa.

El incendio que he comenzado
¿quién lo podrá apagar?

lunes, 11 de julio de 2005

¿Diay? Pura vida


Pues también me gustan los culitos talladitos, con nalguitas apretadas como melocotones, además los belleza de los pechos no viene de que tan grandes o pequeños son, sino de que tengan una forma hermosa, asimismo hay mujeres que usan el pelo corto y se ven muy bien (como ella.) Esto de la belleza femenina es muy complicado, ya que no hay fórmulas o cánones que sean confiables, es algo que simplemente sucede.

Voy por la calle y veo gente revolcando la basura para comer algo, veo las noticias con cruentas guerras y los muertos en Londres. Ya lo dije, realmente no me importa, me importa mucho más mi propia felicidad, aunque de hecho me preocupan las consecuencias kármicas de tal egoísmo. Ya veré qué hacer. Por lo menos no soy hipócrita y no me doy con una piedra por el pecho, diciendo que realmente me importa. Si me importara, ni dormiría de la preocupación, no me compraría una impresora o un celular, sino comida y ropa para los pobres, no trabajaría para mí sino que estaría yendo de aquí para allá ayudando ancianos, indigentes, discapacitados o enfermos de SIDA. ¿Cierto?

Antes de juzgarme: Si viene algún poderosísimo ser (digamos, un dios) y te dice: Yo puedo eliminar toda la miseria del mundo, pero hay un precio y es tu vida. ¿Darías tu sangre por la humanidad? ¿Morirías por ella? ¿Harías un sacrificio por una felicidad que no es la tuya? Yo no, y honestamente, no creo que alguien realmente lo haga.

PD:

Danza de oro

Ángel mórbido
de palidez inmaculada
y ojos de vidrio bruñido,
toco tu piel helada
y me abrasa un fuego sin calor.
Has aparecido radiante,
con luminosidad lechosa,
envuelta en tu cabello platinado
como un manto de virgen.
Ciertamente has tenido piedad de mí
que saboreo el hielo
para aplacar la larga noche.

Ven, fantasma de blancura,
a yacer conmigo en mi lecho de muerte.
Dame tu frialdad y tus labios de granizo,
tú que eres una nevada límpida,
arrásame en silencio,
borra la amargura de mi boca
amasando un glaciar en mi pecho.

Tomémonos con tiempo
que la noche es extensa.
Antes del amanecer dorado,
no quedará nada.
De ti, ni un recuerdo
y de mí, ni un suspiro

domingo, 10 de julio de 2005

Debilidad por las gringas


Ah, fue una buena borrachera. Mi amigo, al que llamaré Urizen, y yo nos bajamos tres picheles de birra y un puro, lo cual fue suficiente para dejarnos bien locos y todo sabrosamente matizado por videos de los noventas que se podían ver en una pantalla gigante en el bar (por supuesto también se oían,) videos de los tiempos del cole. Un par de sucesos graciosos: había una chavala viéndome insistentemente, obviamente le gusté. Cada vez que Urizen se iba al baño, yo le hacía señas más o menos evidentes para que se viniera a sentar a mi lado. Como buena mujer y tica, no lo hizo. ¿Se arrepentirá? No lo sé, no sé que hubiera pasado si lo hubiera hecho, y realmente todo eso no es algo que yo haga bueno y sano, ni siquiera intoxicado; como la otra situación graciosa: al llegar a mi casa, al pasar por el cuarto de mi vecina, dije, en una voz que me pareció audible en el momento, algo como te hago el amor cuando querás. Y para que no quedara duda, al cabo de un rato, abrí la puerta y lo repetí. No soy tan descarado usualmente y no sé si me habrá oído (que le pasará por la cabeza si lo hizo, quisiera saber,) pero estuvo entretenido. Parece que a pesar de lo molesta que es mi vecina, la deseo en una manera bastante primaria.

No soy una persona normal, si bien descreo que haya personas normales caminando por ahí, pero lo digo de acuerdo a los estándares sociales. Sin embargo, sexualmente no soy demasiado bizarro. Soy liberal y me encanta el sexo y hasta ahí, no soy demasiado experimentador, por el momento, ya veremos más adelante. Todo esto es relativo al hecho de que no tengo fantasías elaboradas como algunas personas, que desean culear con algún desconocido en algún lugar público, o hacerlo en la cama de los papás o con algún profesor o superior. Aunque hay algo: me atraen mucho las gringas, ésas que andan de turistas por acá, blancas y machas, vestidas a la usanza tropical de acuerdo a sus criterios, calzando sandalias en sus generalmente hermosos pies y a veces con las uñas de los pies pintadas. ¡Ah, qué bueno sería! Confieso que tengo un fetiche con los pies, desde que vi El último emperador cuando era niño, es algo que busco ver y disfruto constantemente. Ciertamente, qué rico es ver unos pechos generosos, un culo amplio, una piel suave y tersa, bellos labios, un cabello largo, hermosas piernas, manos. Adoro las mujeres y me encanta verlas por la calle, paso momentos difíciles cuando voy con mi amada por la calle, sólo una vez me pilló, descuidado yo por dejarme... Pues bien, creo no tener fantasías muy elaboradas, aunque pensándolo bien, parece que tengo una: mandarme a mi vecina.

Mi querendengue se peleó conmigo una vez más. ¿Yo? Uso el aikido. Si algo he aprendido de nuestros pleitos, es que hay que dejar que se le enfríe la cabeza, sobre todo cuando anda en estos días del mes. Va a funcionar, estoy seguro. Hay algo que he empezado a aceptar: he de vivir mi vida con ella.

PD:

XXXV

Hilos de agua trenzados con misterio,

rodean cautelosos a los amantes secretos

que se empeñan en compartir su soledad.

viernes, 8 de julio de 2005

Acompáñenos en el infierno, señor Kiedis


Hoy ha muerto gente (como siempre y como nunca) y realmente no me importa. ¿Seré tan mala persona, o un insensible, o un ignorante? Necesitaría una moneda de tres caras... 

Grandes noticias, mamá Kafka y demás, si supieran que me he convertido en la vergüenza de la familia, terrible el subtexto de esta afirmación, pero qué se le puede hacer, así soy...

Casi cometo un pecado cósmico, uno de ésos hechos que determina la vida para siempre, como cuando mis padres decidieron que se odiaban o cuando yo no le disparé a Junior. Esta vez fue interesante, porque es algo que deseo grandemente, muy a pesar de mi parte consciente y de mí mismo, que bien sé que no sería bueno, pero, ¿cuándo ha detenido eso a alguien para desear algo? Es algo que anhelo de modo primario, con los genes, un mandato social que escucha mi parte animal y que aborrezco como alguien que ha visto su verdadero rostro en el espejo de la fatalidad, que intenta trazarse una senda muy distinta. El desasosiego fue terrible, como el vértigo que me produce el Puente Negro o una llamada en medio de la madrugada. Por dicha, el descuido (que hubiera sido el pecado) fue sólo mío.

Inevitablemente, estamos juntos de nuevo e inevitablemente, soy feliz.

La cicatriz del tiempo, un himno para un ángel de una sola ala, el sefirot vicioso y destructor, liberi fatale, la marcha de imperios por los sótanos de una ciudad maldita, el prólogo o apertura.

¡Qué tarde por la gran puta! ¿O qué temprano? ¿Por qué me huís, ingrato dios?

XXXI

El sinfín inquietante invade,
con furia, el término de la promesa.
Iracundos gladiadores abjuran de su fe
y se marchan para siempre.
El testimonio de los antiguos anuncia su tristeza,
risas brillantes brotan de la escritura vedada.
La locura arroja sus bendiciones,
el gentío inmóvil escucha las campanas de piedra
que anuncian el fin del principio.

viernes, 1 de julio de 2005

(...)


No.

PD:

XII

Acaricia mi lomo alerta,
acurrúcame en tu pecho fértil,
que yo seré veneno infame
para tu cuerpo anillado.
Lame mi ojos muertos,
bebe mi sudor marchito,
soy navaja corrompida
que machacará tu respirar.
Con tu cariño aséptico
alimentas mi destructivo afán.

Ámame como a un sol que muere,
que yo te rasgaré hasta extinguirte.

jueves, 30 de junio de 2005

La besoin de la fatalité


Saramago en TV: "La democracia es ilusoria. Nos gobierna una democracia, que nosotros supuestamente escogemos. ¿Quién gobierna a las democracias? Organizaciones despóticas que nada tienen de democráticas: las multinacionales, el FMI, el Banco Mundial. ¿Es que acaso escojemos?" No lo dijo así exactamente, pero ésa era la idea. Yo pienso: si no hubiera votaciones, si no "escogiéramos" a nuestros gobernantes, si los cargos fueran heredados, repartidos o vendidos, ¿serían otras personas quienes nos gobernarían? No lo creo.

Tengo una vecina. Vive en el cuarto de la par. No nos llevamos. Me cae mal y ella me teme o me detesta. Esto es lo que sé de ella y/o lo que imagino: no es de la ciudad, prácticamente no tiene amigos, su familia vive lejos y no parecen ser los mejores especímenes que tiene que ofrecer la humanidad, antes estudiaba (ya no,) tiene un trabajillo de mala muerte, se pasa el día viendo TV, no es muy colaboradora con los quehaceres domésticos, tiende a dejar comida pudriéndose en la refri o su sartén eléctrico, no es fea aunque tampoco la gran beldad, es religiosa puritana, tiene un tatuaje de una hada y una insufrible voz gangosa. Imagino su fantasía: un buen cristiano que se casa con ella, una casita, una parejita, una hermosa vida burguesa y fervorosa. Imagino como le irrito, como la irrita mi anarquía, mi libertinaje: un actor greñudo y barbudo, supuesto consumidor de sustancias no muy lícitas, que escucha música incomprensible y blasfema, descarado, que tiene relaciones sexuales sin estar casado con toda bulla y desvergüenza. Casi puedo oler su frustación, como su deseo creciente y sin consumarse la corroe, como el tedio la carcome, la imagino ahora echada en su cama, tal vez rezando con rencor, con los dientes apretados, esperando sin saber que esperar, odiando y soñando...

PD:

IX

El primer humano alza su mirada y contempla la noche estrellada, refulgente en la total oscuridad del principio del tiempo. Se duerme y sueña.

El último hombre mira las mismas estrellas que su antepasado, rodeado de las sombras del final de la historia. Se acuesta a dormir, y tiene el mismo sueño que aquél. 

martes, 28 de junio de 2005

Hagakure vs Conrad. Apocalipsis


A man exists for a generation, but his name lasts to the end of time.

El hombre es en este mundo un accidente que no resiste un minucioso examen.

There is surely nothing other than the single purpose of the present moment. A man's whole life is a succession of moment after moment. If one fully understands the present moment, there will be nothing else to do, and nothing left to pursue.

Todos tenemos nuestros momentos de clarividencia. No nos sirven de gran cosa.

Uesugi Kenshin (a famous daimyo) said, "I never knew about winning from beginning to end, but only about not being behind in a situation."

Estos soñadores que se contentan con el papel de espectador en medio de la mundana agitación, son terribles en el momento en que se apodera de ellos el deseo de actuar.

Inversión

Juzgar a alguien es como juzgar a todas las cosas.

The end is important in all things.

Cuando siento que ya no tengo el control, cuando la angustia se vuelve tan majadera como un camino barrealoso (sólido, diría Joaquín Matatigres) es gracioso, yo ordeno cosas, me da la ordenadera, aunque nada en mi cuarto esté desordenado, yo lo reordeno. Esto es como la PD. Cést la vie!

What it is, is! (FOTNS)

lunes, 27 de junio de 2005

La Teoría de Judas el Redentor


Yo no existo.

Why can't we be friends?

Mi exquisita complejidad (defíname en una palabra, mi buen. Pausa. R/ Complejo. Comentario: Inolvidable.)

mi multitud de rostros (para todos soy diferente, no hay dos seres para los que yo sea el mismo) 

mi miseria absurda, el delirio de la desesperación, golpeame a ver, demiurgo asqueroso, haceme fuerte a punta de golpes y el maldito responde, solamente unos miligramos me separan de la locura, de ir yo solito y sentarme en la banca, al menos no tendría que preocuparme de minucias como el alquiler o el diario y acciones consecuentes que suponen tales cosas como adulterar muestras de orina, como los perros, como las declaraciones de unanimidad.

Perdón, Mr. Browstone, ésta es la parte donde le parto las rodillas, a ver si se levanta, corazón, ella espera, ¿qué espera? Espera que se levante, claro, ah, criatura hermosa y fuerte, quien tuviera tu impulso.

No habrá escritura en los anales borrosos de la superficie del tiempo, esto que veo no es real, lo que escribo y vivo no es real, estoy envenenado de irrealidad, ahorita lo pierdo, ya sé, es inevitable, siempre lo ha sido, eventualmente lo perderé.

No seré, cuando deje de ser; ni yo mismo lo sé, es la lucha constante que tiene siempre el mismo triste fin.

Yo no existo.

PD: Piense en algo hermoso. Y terrible.

viernes, 24 de junio de 2005

3 de diamantes


No hay nada más oscuro que las tinieblas del propio corazón. ¿Quién en este mundo puede destejar la tortuosa madeja de su alma, de sus odios y amores? ¿Quién puede ver claramente hacia los soles, lunas, estrellas y materia oscura de su pecho y decir: yo quiero esto, yo la amo, yo la odio? ¡Quién pudiera desenvainar la espada y clavarla sin duda en lo que se niega a morir o en lo que lo está matando! Alzarse victorioso o caer vencido por fin de una larga guerra que ha durado demasiado...

PD:
X

Las culpas implacables,
tormentas que enturbian
el manantial puro de la conquista.
Otro, y no yo, ha vencido.

martes, 21 de junio de 2005

Nunca verán que están equivocados


¿Cómo se defiende algo que no puede probarse? Todo es cuestón de fe al fin de cuentas, hasta el ateísmo. Y así va a ser, nadie verá la realidad porque no habrá nadie ahí. Así, cuando se apague esa breve flama, será el fin. Sigan creyendo en espejismos, sigan creyendo que todo tiene un propósito y por lo tanto un demiurgo sólo porque es "necesario." Puede que nada tenga sentido, que existamos porque sí.

Tal vez esté hablando mucho de mí mismo, es lo que parecen opinar esa multitud de dioses oscuros y deleznables, que me disparan a quemarropa al pecho sin herirme más que con la quemada de la pólvora, es robar cereal de campos ajenos donde suenan campanas descuidadas, es mi tesoro que parece eterno, inevitable y es hermoso y terrible como un ejército que va a entrar en batalla, son los orines que vedan los caminos, es la senda ardua de los sueños propios, en la indefinición del impenetrable, ojalá previsible; es la tranquilidad inverosímil a la vera de la debacle de las monedas y las balanzas, es algo así como pasarse los principios por el culo y denigrar a la familia, a los padres y que ya no importe, es el pecado que se creyó conquistado pero que vuelve rugiendo como un amo déspota, incluyendo la búsqueda de cadenas necesarias, de las cuales vamos de la menos peor a la única que queda, ah, la ausencia total del vil metal que es la peor de todas las drogas, ja, ja, terrible es el precio de la relajación... Mojarse dos veces, perder un órgano sensorial moderno, ser mordido por un can maldito, es agarrar el bus equivocado, es gastar lo que no se debería. Y de hecho, había pensado en algo mejor.

PD:

Refutación del tiempo

Siempre es ahora.

miércoles, 15 de junio de 2005

Escogí no escoger


Eso fue lo que hice, pero es historia pasada y ahora todo es eso, indefinición, es como un tremedal tridimensional que me rodea, que me jala hacia todas partes. ¿Qué va a ser de mí lejos de casa? ¿qué va ser de mí lejos de mí? Ya sé, es sexo insípido, comer mangos porque es lo único que hay, es sentir un futuro incierto, es complicarse la vida con mucha prisa. Claro, como siempre la esperanza del cambio que siempre ocurre mañana, tal vez ir a otro lugar, soltar las cadenas que yo mismo me he puesto, es pensar más rápido de lo que se escribe. ¿Qué es la vida para alguien que ha negado tanto? Y nunca en el momento propicio. ¿Qué va a ser de mí? Para ser tan joven, estoy muy cansado, cansado del mismo cansancio. Esto lo digo, claro está, en este momento, en este ataque de pánico, después veré que las cosas van bien, que es cuestión de ser paciente y seguirle dando, que a algún lugar he de llegar. Me siento postrado en un trono de mentiras, usando mi corona de mierda, no hay peor tiniebla que la del propio corazón, los días difíciles, los días imposibles, librarse del hastío, de esa pereza carroñosa, del miedo al silencio que engendra las voces que no se callan, la reflexión, fobia a la reflexión. No hay suficiente tiempo, hay tan poco que sólo se puede desperdiciar, nunca se puede hacer todo lo que se quiere, o falta tiempo o falta plata, es la tragedia del burgués moderno y globalizado, tengo tanto que hacer que no hago nada. Les pido, por favor, siéntenme en una silla en medio de un escenario, rodeénme y júzgenme, ríanse de mí, mortifíquenme, háganme sentir culpable, señálenme con el dedo y rían por favor, destruyánme con mis temores y dejen que les vea las caras, se los ruego, exhiban mis engaños y traiciones y toda mi vileza-bajeza. Tengo Internet en el cuarto y nada que comer... un famélico del futuro. Quiero ser libre. Por eso escogí no escoger y ésa es mi tragedia. Una de varias.

PD:

IX
En el furor plateado
y la verde inconsciencia,
se levanta, imponente,
el terrible recuerdo de ser
atormentado por visiones
de infinita blancura.

martes, 14 de junio de 2005

e2-e4


Ése es el comienzo de mi apertura favorita, cuando juego con las blancas. Ciertamente no estoy jugando contra las negras, sino contra una morena. En fin, hoy fue el primer movimiento. Un poco brusco, demasiado directo, como un gancho al hígado. ¿Y ahora? Bueno, le toca a ella. Quizá en esta ocasión nos vaya mejor, ya que las cosas van así; las otras veces han sido muy cordiales y se ha terminado mal, así que, quizá.

Recuento: No hay trabajo, no hay plata, estreno obra el lunes; estoy convaleciente, hastiado, deseoso y renuente. Siempre en medio de un aguacero de emociones, nunca tranquilo, nunca en paz. Luchando a mi manera contra mi peor enemigo, mi único enemigo; con la luz de este lado y la oscuridad absurda y vampírica del otro, a la par.

PD:

Michael Landon habla sobre Linterna Verde

Cuando era niño,
sólo deseaba una cosa.
El anillo,
ese anillo formidable que rivalizaba
con el poder de Superman.

Si lo hubiera tenido,
hubiera formado un escudo,
un campo de fuerza invencible.
De esa manera mamá
ya no me habría pegado más.

lunes, 13 de junio de 2005

Love is like oxygen / Moby Dick


"You get too much, you get too high; not enough and you're gonna die."

Es un juego. No hay reglas, uno las puede inventar, romper, cambiar. Dos jugadores, al margen del campo de juego poblado de toda clase de recuerdos. Muchos han sido malos, lo malo es que los buenos han sido muy buenos. Y ahora, ¿qué? Es un eterno retorno, es el principio. ¿Puede ser diferente? Sé muy bien lo que quiero, lo malo es que son dos cosas contradictorias. Por un lado quiero seguir, dejar esto atrás, superarlo y por otro lado correr a su lado de nuevo, mandarme otra vez, correr el riesgo, como ya he hecho tantas veces. ¿Puede ser diferente? Pues me gustaría, de un lado o del otro, tal vez es la definición lo que necesito. Should I stay or should I go? Me pregunto: siendo yo el mismo, en esencia siempre seré el mismo, ¿puedo jugar distinto? No con mala intención, nada del "smyler with the knif under the cloke," no, nunca podría ser así, por lo menos tengo esa decencia. Pero ser distinto, jugar cara a cara, duro, sin temor al dolor, siendo directo y sincero, brutalmente sincero, porque ya no podría temer el perderla por revelarle la verdad de mi corazón, pues ya la he perdido. Ya veremos. Ése es el punto. Es lo que deseo: verla una vez más. Y luego, ya veremos.

"There is come kind of evil inherent in the color white. The worst evil does not come from the darkness, but from the light itself."

Mi vida está dividida en trozos, como rebanadas de un queque. A la gente que me rodea, a cada uno le muestro partes específicas, no muestro todas a una persona (aunque lo hice, por un tiempo lo hice) ni le muestro las mismas a todos. Unos ven una parte, otros ven otra, algunos ven las dos, otros la fracción de una y un pedazo de la otra. Hay partes que sólo unos pocos han visto, otras no las ha visto nadie (ni lo hará,) en este mismo blog hay cosas que sólo escribiría aquí. Un ejercicio: en una silla vacía siente en orden consecutivo a su padre, a su mejor amistad, a su amante, a un compañero de trabajo. ¿Podría decirles a todo lo mismo? No hablemos de cómo quedó el partido ni de la invasión a Irak, sino de las cosas realmente vitales, algún secreto o resentimiento guardado, un comentario venenoso sobre alguien más o alguna vileza ejecutada. ¿Puede? ¡Qué envidia! ¿No pudo? Le doy la bienvenida al club.

No PD.

Rey Merovingio


Hay una razón.
hay una razón para tu gozo,
si lo hay;
hay una razón para tu miseria,
que sí la hay.

Hay una razón para tu llanto recurrente,
para tu soledad,
para las búsquedas de alguien
en periódicos y la Biblioteca de Babel,
para sólo escribir las cosas que quisieras gritar,
para el sexo casual y fuerte en los baños,
hay una razón para que te creás víctima
de una maldición recurrente,
hay una razón para el eterno retorno
que te lleva a lugares que ya conocés muy bien.

¿Y te preguntás?
Solamente hay que encontrar la razón.
Encontrá la razón
y serás Dios.

sábado, 11 de junio de 2005

La vida imita al arte


Ciertamente. Para muestra un botón: He perdido la sensibilidad en los dedos meñique y anular de la mano izquierda, lo cual sumada a la consabida insensibilidad del índice de la misma mano, gracias a aquel tajo sin gracia de hace unos años, me deja una pérdida táctil en dicha mano de un ¿qué? ¿30, 40%? En fin,

PD:
VIII

Ya antes ha pasado. De un tío abuelo y tocayo mío, decían que tenía cierto don. Alguien llegaba y le hablaba, y si los ojos de ambos se enfrentaban, mi tío se deslizaba dentro de la persona, hasta lo más hondo, y lo veía por dentro, desde adentro. Averiguaba todo, en imágenes: podía ver el alma arder en un lago de bronce líquido; o flotar en una corriente de aire que arrastrara luciérnagas; tal vez en alguna ocasión encontró un espíritu reposando en una cama hecha de niebla, o algún alma irremediablemente perdida en una biblioteca titánica y oscura, viciada con el olor a libros viejos. Durante esas zambullidas místicas se quedaba estático, su respiración cesaba, el cabello se le erizaba; al terminar caía al suelo, dormía veinte horas y su despertar era como la resurrección de un muerto. Quedaba debilitado por semanas. Odiaba esa capacidad que tenía, trataba de mantener su vista en el suelo, pero bastaba un descuido y de nuevo caía dentro de alguien.

Detestaba los espejos. En su casa no había ninguna superficie reflejante. Allí todo era opaco, decían mis tías, ya que a mi tío abuelo le aterrorizaba la posibilidad de llegar a ver su mirada refractada y hundirse dentro de él, y llegar a saber toda la verdad de sí mismo. Si alguna vez pasó, nadie se enteró.


(Tomado de mi autobiografía perdida.)

jueves, 9 de junio de 2005

El gato perdido


Esto es una reconstrucción hecha a pura memoria, hecha por partes en un orden no consecutivo.

Un pecado es cuando se le causa un daño a alguien, no importa si se hizo deliberadamente, o sin tener control de sí mismo o sin tener conciencia de lo que se hacía.

Cierto que todo esto es muy relativo, como todo (TODO es relativo.) Habría que empezar por definir qué es daño, y luego, clarificar que pasa si una de las dos partes no considera el acto como daño (¿hay que ponerse de acuerdo, concordar para herir o ser herido?) A fin de cuentas, ¿es que acaso importa? ¿Es que alguien lleva la cuenta, acaso el pajarito burlón, ese vómito de ojos? ¿Puede un ser humano hacer algo que manche este universo, tan inmenso que no existe realmente un dónde; o algo que lo redima en el tiempo, ese maremoto de arena tan inmensurable en el que no existe un cuándo?

De hecho hay que tener cuidado con algo: si vos herís a alguien, en esta vida lo pagás. La vida te lo cobra, decía mi madre; ojo por ojo, la ley del talión. Hay que tener cuidado con el karma: si sos infiel, lo serán con vos; si humillás, ofendés, obligás a alguien a que se te arrastre, matás o robás, también te pasará. ¿Cierto o no? ¿Qué dice tu experiencia?

Ayer, que escribí algo parecido a esto y se borró porque la compu se trabó por culpa de algún maldito virus que no logro encontrar, ayer le pedí perdón a alguien a quien le hice daño hace mucho tiempo. Se supone que tal cosa es liberadora, que te quita una laja de culpa del pecho, pero la verdad, debo decir esto: es mejor ser cuidadoso con lo que se hace o dice y nunca tratar de herir a nadie o de realizar algún acto que tal vez pueda lastimar a otro; tal cosa es mejor que dañar a alguien y después pedir perdón, que aunque es preferible a no hacerlo, no es igual, esto es verídico y tenés que creerme: cuando realmente dañás a alguien, no importa cuanto te arrepintás y cuanto pidás perdón, ese pecado va a ser una mancha y un peso que llevarás por siempre. Y como cualquier humano sabe, eso no hace la existencia agradable.

PD:

FATALISMO

Mi corazón nublado late
hacia su destino.

Un hombre ciego y maligno
se acerca lentamente,
dueño del anillo, portador del libro;
él será mi juez y mi justiciero.

Viento en popa
y el mar embravecido,
sal en las comisuras,
recuerdos amargos;
el horizonte nebuloso
se refleja en mis pupilas.

Un hombre ciego y maligno,
las tinieblas de la sangre,
tal vez sea mi único temor,
tal vez no,
arcanos y testimonios
flotan en el aire, me rodean,
me reclaman, me condenan.

Lo diviso vagamente,
la helada me sacude.
Se acerca y besa mi frente,
escucho el llamado,
la espiral descendente.
Me abandono, soy arrastrado
un fuego salvaje nos envuelve,
nos sumerge y nos consume.

Un hombre ciego y maligno
yace a mis pies, languidece
y su aliento se dispersa.
Mis ojos se nieblan,
la oscuridad me cobija.
He bebido su sangre.

Tenía razón

Sobrenatural, obvia e inevitablemente, contestaste a mi llamado. Sos increíble. Decisiones, decisiones...

El tercer interludio


Mi corazón es débil.
Mi corazón te está llamando.
Siempre que uno llama al otro,
el otro viene.
No vengás esta vez.
Te lo ruego,
te lo ruego por el fuego del infierno de nosotros.

martes, 7 de junio de 2005

Laid


Hoy estoy recordando lo que nunca he de olvidar.

Es la historia de alguien que conozco. Él la conoció, con sólo observarla la conoció, ya desde antes la conocía o la esperaba, que viene a ser lo mismo. Él mantuvo una distancia absurda, tal vez porque sabía que era inevitable que terminaran juntos. El acercamiento fue lento como una apertura elegante de ajedrez y hubo una noche inolvidable como todo lo que tuvo que ver con ella, seguida de una mañana con una historia que perdurará como los astros, como el mar. You are so beautiful... to me. You are so beautiful... to me. Can´t you see? You everything I hope for, you are everything I need. You are so beautiful... to me.

Después fue lo natural, algo complicado, intenso como sólo el amor tormentoso puede ser, con ese sabor a infierno y gloria. Fue conocer la felicidad, la paz, la desesperación. Es como una ley de compensación, podés alcanzar el cielo pero lo pagarás en el averno. Hubo adioses, hubo lágrimas, se hizo el amor como nunca se hizo o se volverá a hacer, hubo sangre y algo como odio pero tal cosa no podía ser, hubo reencuentros que fueron como una redención. Se volvió como un matapalo, como un agujero negro que se tragaba todo, que lo abarcaba todo hasta que no existía nada fuera de él, ni amigos, ni familia, ni trabajo o estudio, o vida. Y se terminó, no porque lo desearan, porque lo hacían, porque aunque lo desearan no podían terminarlo, era la muerte lo único que podía finalizarlo: la de él, la de ella, o la del amor. Fue el amor y por puras circunstancias. Algo como eso no está destinado a perdurar, tal vez sólo en la memoria: lo que nunca se tuvo es lo que nunca se olvida. You are like a disease that has no cure.

Hace pocos días leí en un manual de psicología que aquél que ha pasado por tal experiencia, si sale de ella, pueden pasar tres cosas: cae en otra igual, o consigue una relación tranquila en la que creciendo como persona deja la mala experiencia atrás (sí, claro.) Y el termino medio y realmente trágico: se entra a otra relación relativamente sana, pero siempre se añora lo que se tuvo antes, esa intensidad, ese grito de la sangre, ese amor irracional en el que se va la vida. Todo lo que él quería era amar a alguien con locura, olvidarse de todo y que solamente existiera el amor. Cuidado con lo que se pide...

Por dicha, o por desgracia, esto nunca me pasó a mí.

PD:

Relaciones de sangre

A Ella

Ven conmigo,
criatura ansiosa
de ojos brillosos,
abandona el frío que te asola
y déjame arroparte con sudor;
húndete conmigo
en este turbio mar.

Deja que mi piel
se erice al tocarte,
bienvenida eres, errante,
yo seré tu mullido lecho.
Quiero fundirme contigo,
ser un amasijo de carne
donde seamos indistinguibles.
Quiero revolcarme contigo
como bestias en el monte
que gritan, arañan y muerden.
Ven a poseerme, borrarme,
extinguirme.

Que no haya memoria ni porvenir
y que sólo exista este instante,
en que yo ardo entre caderas anchas
crucificado en un orgasmo jadeante.

A vos que ya no estás, donde quiera que estés

Siempre recordaré lo que tuvimos, y más aún, lo que nunca tuvimos.

lunes, 6 de junio de 2005

Recordá lo esencial: la puerta está abierta


Hay algo que sé con relativa certeza y es cómo voy a morir. Es una idea general, no está repleta de detalles, pero si sé que yo me voy a matar. No sé cuando, espero que no sea pronto. Pienso que es inevitable y de hecho un acto de autorrespeto y decencia. De honor, puede decirse, suena bonito, así como el samurai que cometía seppuku lo hacía para recuperar el honor perdido, así el suicidio puede ser el último acto redentor de una vida miserable. Y ése es precisamente el punto, la justificación de por qué cometer tal cosa. Digamos que uno es diagnosticado con una enfermedad incurable que eventualmente lo matará. ¿Para qué esperar? O más natural e inevitablemente, si se llega a una edad y condición tales en que uno se alimenta únicamente de papilla y siente alivio cuando logra llegar al baño a tiempo; y siendo menos cómico, cuando ya se hayan perdido la fuerza y la vitalidad y el dolor físico se convierta en un compañero de (mala) vida, pues yo no le veo la lógica a prolongar tal estado. ¿Por qué no finalizar con todo mientras se pueda? ¿Por qué permitir tal humillación a la vida? Hombres y mujeres de gran estatura lo han hecho y ciertamente, si Cristo existió y lo hizo de la manera en que se cree, pues bien, Cristo se suicidó (Un ser omnipotente sólo puede morir si lo desea, esto es, que se mató.)

Es una cuestión de libertad, del derecho a decidir sobre la propia vida ante el mundo, el mismo mundo que asesina inocentes con una mano y con la otra prolonga la existencia de personas para las cuales la muerte es un alivio, todo con hermosos e hipócritas discursos. Yo estoy vivo y no desearía morir nunca, más tengo que hacerlo y quiero escoger cuándo y dónde. ¿Estoy siendo irrazonable? Es gracioso: para todo el mundo menos para mí soy prácticamente inmortal, ya que sólo mi mano me dará muerte.

PD:

Cementerio arcoiris

En época de fiebre,
poseído por sangre burbujeante,
admiré y deseé sabrosas redondeces,
carnes firmes y tiernas
temblorosas y abultadas.
Me estremecí ante encajes
que adivinaba de reojo.
Y no hice más que observar
y desear y querer y agonizar y morir.

A la luz de los años tristes
que me acometieron después,
no hago más que arrepentirme
por mi cobardía y falta de audacia.
Ahora me desgasto en sueños inútiles
llenos de un placer amargo,
placer porque hago lo que nunca hice
y amargos porque son sólo sueños.

Interludio, segundo movimiento

¿Qué es un ser humano? Una miserable y pequeña pila de secretos. Yo soy un ser humano, soy lo que los demás han sido y son, nada de lo que es humano me es extraño. El crimen o pecado que sea cometido por la persona más lejana de alguna manera me mancha como si yo lo hubiera cometido, así como los actos ignominiosos que he hecho ensucian a la humanidad entera. Cualquier hombre es capaz de cualquier atrocidad, es sólo una cuestión de circunstancias. Desgraciadamente esta conectividad, por llamarlo de algún modo, rara vez se aplica a las virtudes y siempre a los vicios y faltas, es una hermosa manera de compartir nuestra miseria y es parte del destino de la humanidad, que sólo admite que todos seamos desgraciados y que decaigamos hasta un estado de postración lleno de babas y culpa, hasta la corrupción de la carne y del espíritu en la que solamente podemos ver la negrura de nuestro corazón, ese cáncer negro que poco a poco nos devora y está compuesto de esos recuerdos e inclinaciones que no quisiéramos tener. Ésos son los secretos que conforman al ser humano, que conforman su verdadera esencia, al menos en este plano decadente.

sábado, 4 de junio de 2005

Imitando a Lichtenberg


"Un libro es una especie de espejo, si un mono se mira en él, no descubre la imagen de un apóstol." Lichtenberg. (¿Y un blog? pregunto yo.)

"Reality is nothing but a collective hunch." Tomlin.

Nada se sabe, todo se imagina. Sea creativo, pues.

"Al pecador no lo castigan por sus pecados, éstos lo castigan. Por lo tanto, no existe el perdón y nadie puede darlo." Budismo.

"Líbranos del Tiempo, del Nombre y del Espacio y devuélvenos al reposo que la vida ha turbado." De Lisle.

Lo mejor que se puede hacer con una consejo que no se sigue es dárselo a alguien más.

Cualquier dios llama infierno al cielo de otro dios.

"Emancipate yourself from mental slavery, none but ourselves can free our minds." Marley.

Un gran amor merece todas las oportunidades que necesite. Incluso la de morir.

"What is man? A miserable little pile of secrets." Konami.

"La más vieja voz del mundo es la que no deja nunca de hablarnos." Conrad.

PD:

XIII

Cielos de plumas verdes
me escupen promesas como cuentas
y me destrozo los pardos brazos
en leves guerras de recuerdos.
Depredadores de aire me cargan
hacia catres decrépitos,
quisiera huir como libélula
pero mi odioso grillete
tiene manos, piernas y mi rostro.

jueves, 2 de junio de 2005

Interludio

¿Qué pasaría si llegaras a conocer a alguien, alguien que te da lo que nunca te han dado, a quien le das lo que nunca diste? ¿Acaso no se crearía un nexo tan fuerte que ni el odio, ni siquiera el amor pueden cortar? ¿No lo darías todo, y aún más? ¿Hasta el último átomo, hasta la última grieta del último sueño? Y si esa persona ya no estuviera, ¿no seguirías esperando su regreso, aún cuando ya fueras un viejo que trata de burlar inútilmente a la muerte, pasando garbanzos de un plato a otro? ¿Aún cuando fueras sólo una esencia difusa en una eternidad de tinieblas?

miércoles, 1 de junio de 2005

Mientras escribo, desnudo, y me muero


Esto no se acaba hasta que se acaba. Y cuando se acaba, se acaba y ya. Así es la cosa, o así creo que es, lo cual es lo mismo, ya que la opinión más importante es la de uno. ¿O no?

Toda esa parafernalia de paraísos de aburrimiento eterno y goce contemplativo o de avernos con procedimientos curiosamente parecidos a los métodos de la iglesia cristiana o de sucesivas e interminables reencarnaciones con regulaciones burocráticas, es sólo una muestra de un par de las principales cualidades de nosotros los humanos: la soberbia y el miedo. Miedo a extinguirnos, a que se acabe nuestra esencia, ésa que lo único que quiere es persistir en su ser, terror al olvido, al polvo. No podemos aceptar que somos finitos, somos tan pedantes que sentimos que debemos perdurar sólo por el hecho de ser tan supuestamente maravillosos. Por eso es que tenemos hijos, por eso pintamos o danzamos, por eso inventamos esas fantasías absurdas de perduración, de lógica cuestionable y reglas sospechosamente parecidas a los juegos de los niños, por eso hemos creado a un tipo de ser imaginario de cualidades tan inefables como contradictorias, que supuestamente está ahí para regular nuestra existencia pero es solamente el necesario guardián de nuestra inmortalidad. La muerte es un final definitivo, una puerta que se franquea en un instante y conduce a la nada, donde ya no seremos y nunca más volveremos a ser y toda nuestra dicha y torturas y palabras y todo lo que otros nunca vieron y nosotros sí, todo eso se perderá para siempre y será por siempre irrecuperable y nuestra mente, nuestra conciencia, esa voz que somos, se apagará para el resto de la eternidad como una chispa fugaz que salta de una fogata. Nunca más esa chispita en particular volverá a existir. ¿No es acaso maravilloso? Y lo digo sin un dejo de ironía. No creás, a veces yo también deseo que sea diferente, también deseo a alguna divinidad que al menos me arroje a alguna condena eterna pero que al menos me deje persistir. Y ahora que sabés, o que sabés que sabés: ¡Levantate y viví, miserable, que nunca lo volverás a hacer!

PD:

XXX

Remolinos de barro blanco
y agudos monolitos señalan la senda.
Un atardecer se fuerza eterno
y el oráculo anuncia el momento apropiado.
Las aves vuelan a sus nidos, 
los cristales enmudecen, 
las espadas se cubren de herrumbre
y el polvo, dueño del secreto, cabalga en el viento.

Siglos después, el sol sale
y blanquea aún más las osamentas,
sobre ellas, duermen pardos leones.

viernes, 20 de mayo de 2005

Hoy, amargo


What is love? decía una cancioncilla allá por los noventas, cuando yo estaba en el colegio, cuando mis pasatiempos eran la angustia y la masturbación (¿Eran?) He llegado a un punto en que considero que el amor no es más que una construcción moral basada en el instinto primario de la reproducción, mezcla heterógenea, incompatible y volátil. Viéndolo desde ese punto de vista se explica por qué llega a ser tan algo enajenante, satisfactorio y miserable.

Es irónico, o tal vez no, que yo haya llegado a ese punto en este momento de vida, cuando acabo de salir del amor más intenso que he tenido, el que ha sido hasta el momento el amor de mi vida, dicha tal cosa con todo conocimiento de causa, hasta llegar a la cursilería. De hecho tiene que ver con eso la desilusión que siento hacia mí mismo y hacia mis cualidades como ser humano. ¿Te imaginás, ver a la mujer que supuestamente más has amado, a Ella, la que has buscado toda la vida, y sentir que te incomoda? ¿Qué dirías de vos mismo si preferís abandonarla a su suerte cuando está metida de lleno en un barrial existencial, porque ya estás fastidiado de sus problemas? ¿Qué preferís, antes que nada, tu paz mental antes que el sacrificio por amor? Es la maldita imagen del amor supremo que todo sojuzga, que arrellana todo obstáculo, por el que se muere y se te va la vida misma en sus brazos, el de la I de Corinios 13: 1. Si no logré hacer tales cosas con ella, si no quise hacerlas con ella, ¿con quién? ¿Qué vida pude esperarme? ¿Abjurar del amor, seguir en pos de él? Espero llegar a ver esto claro alguna vez, espero que simplemente el amor haya muerto mucho antes de que nos diéramos cuenta y que yo llegue a tener otra opurtunidad en esta tierra y no sufra la condena de todos los de mi estirpe.

PD:


Bushido

Árboles enormes y empapados
rodean al samurai herido,
la sorda batalla ha quedado atrás.

La espada envainada, secreta, aguarda;
un segundo,
la luz agonizante se refleja en una onda
hecha de acero y bruñida de rojo,
la espada regresa
y un amargo vagar cesa, con un suspiro.

Tantas batallas, tanta muerte
y por fin, la derrota.
La huida no es una deshonra,
es un aplazamiento del fin,
antes de partir, debe pensar.
Cubierto por ropa rasgada y cortadas profundas,
los músculos dolorosos y los ojos nublados,
agitado y sin embargo, tranquilo,
pues ya conoce su destino.

Terrible es el camino de la espada,
pasos sigilosos pero llenos de furia se acercan,
hace frío, piensa en Edo, aprieta los dientes,
apoya la frente contra la empuñadura,
tiembla de terror, cierra los ojos:

Ésta es mi muerte,
he sido cruel,
nunca tuve piedad,
ahora, debo ser rápido.

Abre los ojos, se descubre,
en silencio salta y se estira,
la espada surge y traza una línea de fuego,
proyecta una sombra larga y fatal,
una tormenta de brillos lo golpea,
cae,
a su lado yace su espada desnuda e inútil.
No lejos, un riachuelo, desde una piedra musgosa,
se hunde en una poza de aguas oscuras.

martes, 10 de mayo de 2005

La ceniza del incienso


Todos tenemos secretos. Todos tenemos secretos horribles. Todos los ocultamos, porque los creemos capaces de devastar nuestra cómoda vida de miseria. Lo peor de tales arcanos no es que los demás, los demás que nos importan al menos, no nos los perdonen (que pueden hacerlo) sino que nosotros mismos, uno mismo, yo mismo, no lo hacemos, lo hace o lo hago. Lo peor del perdón es negárselo a uno mismo. Yo he cometido, desde mi punto de vista, crímenes innombrables. El sólo imaginar ver a la luz tales hechos me angustia en medida extrema, como la anticipación de una caída libre, de una amputación. Recuerdo el temblor de manos, la vista baja, la respiración mecánica y la garganta constreñida, todo lo que sentí al cometer mis pecados. ¿Qué es un "pecado," qué "una buena acción?" ¿Quién o qué lo determina? El pecado de un ser humano es la virtud de otro.

¿Y vos qué? ¿Cuáles son tus pecados, tus historias innarrables, las culpas inconfesables? ¿Serán peores que las mías? Tal vez sí, o no. Nunca lo sabremos. ¿Cómo sería gritar lo que nadie se atreve? Subirse a una baranda y escupir los terribles secretos como una maldición hacia los demás... ¡Qué liberador! Lo seguiría una paz tan grande, la paz de no ocultar nada, de no tener nada en el lado oscuro del corazón. La culpa que se confiesa ya no se tiene. ¿Te podés imaginar, tal vez, un blog donde registar todas esas ofensas contra vos mismo, contra la puta humanidad? En algún lugar de esta Biblioteca de Babel, quizá llegue a estar esa página mía e inefable.

PD:

XXXII

Fugaz ceremonia de ilusión,
alimentada por canales cristalinos.
Un rey, antes esclavo,
preside el cortejo de los adoradores de la luna.
Un huracán arrastra páginas de libros sacrificados al celaje,
el círculo de ancianas piedras concuerda con las constelaciones.
El fuego danza en frágiles teas,
una oración, casi un suspiro,
une a las mentes en melancolía.
Las miradas viajan en pos de lo omitido,
un fantasma acecha, y nadie se percata.

jueves, 5 de mayo de 2005

Plato del día


Esto lo escribí en otro tiempo.

Hoy cené mi vianda favorita. Me he atragantado de odio, del odio que me sale del pecho como el chorro de un surtidor o de una aorta cortada. Lo he devorado hasta el borde del vómito, lo cual no sería un problema, ya que como buen perro, yo me puedo comer de nuevo lo que he vomitado.

I was angry with my friend,
I told my wrath and it did end.
I was angry with my foe, 
I told it not and it did grow.

Regresé a uno de los lugares de mi gozo y mi miseria, y es curioso como uno se puede creer un buen tipo y de un momento a otro se encuentra hecho un ser mezquino, agraviado de envidia y vileza. Me vi en mi peor espejo, del que uno es incrédulo o quiere serlo, ser ojalá un hereje de esa parte que nos habita y deseáramos que no lo hiciera. Las semillas de mi odios fueron dejadas por otros, es cierto, pero yo las he regado bien con lágrimas de ira y tristezas interminables. He aquí que estoy atravesado por los tallos de ese odio, son estacas en las que sido empalado. Espero irlas arrancando y devolviendo a sus respectivos labriegos, eso o hacer las paces con el pasado, casi que suena a bromita por lo difícil que es. Me pregunto si alguna vez llegaré a tener alguna otra paz que no sea la de la muerte. La otra vez que escribí esto me quedó mejor.

PD:

¿Una esperanza?

Lo que no se ha ido entre sonrisas me acosa ahora que me hundo en la tibia agua llena de burbujas. Recuerdo una pared trivial que vi de reojo una vez, cuando era niño y fui a un pueblo al que no he regresado. Siento una presión agradable en mis sienes y estoy tan alegre como si no existiera. Extraño las crayolas y a la madre de mi infancia, añoro el sabor de las fresas y los robots que tenía mi hermano. Imagino de soslayo lo que me queda de futuro, cuántas lluvias de estrellas volveré a ver y si alguna vez entenderé a mi padre. Estoy desnudo ante el placer que he buscado como soldado que vuelve de la guerra, escucho adioses que he olvidado y repito líneas de libros que no he leído, bendita sea la locura que me han enviado aquellos que la proveen, miro el techo ausente y las paredes de azul pálido. Giro mi cabeza y la Tierra rota a mi alrededor, la suavidad de ondas que se dispersan me atrapa y me suaviza como dormilona al tacto. Ahora sí sé.

Recojo su pierna entre mis manos, y comienzo a besarla.

martes, 3 de mayo de 2005

La camiseta rota


La vida, esta tragedia insigne de simples marionetas que somos, marionetas con múltiples titireteros. Uno puede pensar que esta vida le pertenece, pero la realidad, si es que existe y si es que hay sólo una, es otra. Uno podrá ser dueño de cualquier cosa, menos de su propia vida. ¿Alguna vez, vos que leés esto, has llegado a darte cuenta, has llegado a ver a alguno de tus amos? Me imagino que sí, son fáciles de ver, lo que uno se niega a aceptar es que la propia existencia esté sometida a ellos. Yo creo que aquél que le encuentra sentido a su existir es porque logra vislumbrar a sus dictadores y el por qué de su esclavitud. La gran mayoría nunca nos damos cuenta o peor, creemos que lo hemos hecho, o lo que es absolutamente peor, nos creemos propietarios de nuestro destino. Y no me vengan con Dios, ya lo dijo un alemán bigotudo, Dios (o dios, más bien,) está muerto. Un día de estos cuento la historieta.

Como siempre (ja, ja, siempre es una palabra vedada a los humanos:)

Réquiem

Apuesto a que se solazaba
contemplando mis desgracias,
entreteniendo su supuesta eternidad.

Me arrojó a este mundo,
desnudo e ignorante.
Me asignó un destino miserable
creyendo que agacharía la cabeza.

Pero yo acabé con él.
Yo soy el asesino de dios,
yo lo maté y me alegro.

Lo encontré en su escondrijo,
vi su rostro, grité su nombre,
lo liquidé mientras gemía
y hundí su gloria en el mar amnésico.
Yo he derribado el cielo y el infierno
las promesas vanas y las mentiras.

Con su muerte
se acabó mi esclavitud,
no seré juzgado
no me rodearán cercos
ni tendré que dar cuentas.

El ocaso de dios fue el alba de mi vida.

La calentura


Henos aquí, a la orilla del amor tempestuoso. Tanto y tan poco puede pasar en un mes, en que se va de la dicha a la desolación y de ahí al hastío una vez más. Apenas si voy alzando la cabeza luego del impacto contra la tierra, del mazazo del destino si es que existe tal cosa. Es difícil retomar el hilo, tenía varios temas que tratar pero qué va, es mejor simplemnte saborear el whisky de nuestro buen amigo y casero y desvariar un poco al frente de la computadora que compramos por una bicoca a la ex-novia que se fugó del país ante el riesgo de ser internada en un manicomnio por su familia (su madre) sedienta de una herencia mengüante. Parece de caricatura o novela de alto rating pero es la realidad, la más pura y puta realidad. ¿Y yo? Bueno, es como preguntarle a un boxeador que acaba de ser noqueado qué se siente. ¿Qué se siente? Vos me podés dar la respuesta, así como vos, así como todos, apuesto a que habés perdido alguna vez a alguien a quien amabas mucho, o tal vez como yo, que he perdido a quien más he amado en la vida. Porque de fijo que has amado, que has amado mucho, ¿o no? Me preocuparía el caso contrario, sería como no ser humano, como haber venido a este planeta, no sé, a coleccionar cucharas o a ser diputado o algún otra actividad humillante e inútil.

PD:

Jugada final

El fin, ese fin inevitable
que me persigue y me empuja,
viene a mí
y es tan imposible de sortear
como si ya hubiera pasado.

Seré acunado por él, pues es mi origen,
todo lo que soy, todo lo que hecho,
ha sido por él.
Me ha formado para llegar a él.
Y me tomará,
como a un hijo,
con un abrazo eterno, irrompible, voraz.

Siempre me ha arrastrado la voluntad de sangre,
mis manos se han curtido de entregar tanta ruina
y el odio ya no me cabe en el pecho.
Para mí no hay paz ni reposo,
nunca tendré descanso.

Todo lo bueno y puro me ha sido negado;
por el destino, la vida, dios, el azar, yo mismo ¿quién sabe?
En los demás sólo me he encontrado a mí
y he huido del reflejo de mi maldad.

Lo único que tengo es mi final,
el término de mi infamia,
fuego o oscuridad, bienvenido sea
pues es el fin.